Parque Eólico Coloane se levanta a orillas del río Huicha con la promesa de alimentar la red eléctrica con energía limpia. Sin embargo, al evaluarse únicamente mediante una Declaración de Impacto Ambiental (DIA), sacrifica los estudios de largo plazo en la Estación Biológica Senda Darwin y pone en jaque fragmentos de bosque milenario que han servido como laboratorio natural durante más de 30 años.
Riesgos del Parque Eólico Coloane
La tramitación con DIA, pensada para proyectos de menor envergadura, no contempla análisis previos sobre cómo los canales artificiales y defensas fluviales planeados modificarán el cauce del río Huicha. Estos cambios recientes podrían reducir el caudal en verano y alterar las fechas de crecida. Esto afectaría tanto a la flora ribereña como a las familias que usan esa agua para vivir.
Al confiar sólo en inspecciones posteriores, el “proyecto eólico” avanza sin freno: cualquier error o daño quedará para fiscalizar después de que ya haya ocurrido. Esto debilita la capacidad de detener obras cuando aún haya oportunidad de evitarlas, dejando en segundo plano la urgencia de proteger un recurso vital como el agua.
Investigación científica en jaque
Desde hace más de 30 años, la Estación Biológica Senda Darwin monitorea la captura de carbono en bosques templados gracias a la torre Eddy Covariance, clave en la red FLUXNET. Los investigadores han invertido fondos públicos para mantener series de datos continuos que ayudan a entender el rol de estos bosques en la crisis climática.
Según el Dr. Jorge Pérez Quezada (IEB, U. de Chile), el giro de las turbinas de gran tamaño, junto al movimiento del aire, distorsionará las mediciones de humedad, temperatura y turbulencia. Esto no sólo borra años de trabajo científico, sino que debilita la base de evidencia que el país necesita para diseñar políticas ambientales efectivas.
La Estación Biológica Senda Darwin (EBSD) es un Área Protegida Privada ubicada en el sector norte de la Isla Grande de Chiloé, donde se realiza investigación científica sobre Ecología y Biodiversidad.
Conservación de bosques milenarios
En los alrededores de Ancud sobreviven fragmentos de bosque primario de hasta 450 años. Este es hábitat de especies únicas como el zorro y la ranita de Darwin, el huillín y la guiña. Estos parches verdes son refugios críticos para aves como el carpintero negro y el águila mora, y se citan en más de un centenar de publicaciones científicas.
Perder incluso una parte de esos bosques representa un golpe al patrimonio natural de Chiloé. Como explica el Dr. Álvaro Gutiérrez (IEB), cada árbol centenario es un testigo vivo de cómo funcionaba el clima antes de nuestra intervención. Su desaparición empobrece no sólo la ciencia, sino la identidad y la memoria del territorio.
Puede interesarte: Ley de permisología que amenaza al medio ambiente
Parque Eólico Coloane y la falta de consulta a comunidades huilliche
Pese a que es parte de una Zona de Interés Turístico y con presencia de comunidades huilliche, no se creó un espacio formal de diálogo. El dirigente Juan Manuel Huentelican denuncia que la empresa Tikuna. Aclara que se “ha presentado información sin verdadero interés en escuchar nuestras preocupaciones”, mientras organiza el proyecto bajo normas que excluyen participación real.
Ignorar a quienes han habitado y cuidado estos lugares por generaciones profundiza el daño. Las voces locales no sólo exigen respeto cultural, sino que aportan conocimiento sobre ciclos de crecidas, usos medicinales de plantas y rutas de aves. Su exclusión empobrece cualquier evaluación y pone en riesgo el tejido social.


Ley de Pesca Chile: Las 60 indicaciones de Sonapesca
Alejandro Buschmann: «El piojo de salmón amenaza el medioambiente»
Ley de permisología amenaza al medio ambiente
Hamidi: el fotógrafo de la vida rural iraní
Isla en venta: incluye comunidad indígena con ECMPO adjudicada
Desinformación energética: guía para periodistas 