La desinformación energética ya no niega el cambio climático: lo reconoce, pero lo vacía de urgencia. Desde frases engañosas hasta narrativas retardistas, una investigación de Climate Tracker revela cómo ciertos discursos entorpecen la transición en América Latina. Esta guía ofrece herramientas concretas para que el periodismo actúe como antídoto frente a ese entramado de medias verdades.
Desinformación energética: cómo detectarla y enfrentarla
En tiempos donde se debate el futuro del planeta, los discursos sobre energía no solo informan: también manipulan. La desinformación energética ha evolucionado desde el negacionismo frontal hacia formas más sutiles y sofisticadas, como el retardismo, que propone transiciones lentas para justificar la permanencia de los combustibles fósiles.
La trampa del “gas natural” y el retardismo fósil
La guía parte de un diagnóstico claro: el negacionismo climático clásico está en retirada, pero ha mutado en formas más sutiles y peligrosas. Discursos retardistas, como el del expresidente mexicano Andrés Manuel López Obrador, o el de gremios energéticos en Colombia y Ecuador, validan el uso prolongado del gas fósil bajo la excusa del realismo, la seguridad o incluso la justicia social.
Sin negar el cambio climático, estos discursos lo vacían de urgencia, proponen soluciones milagrosas (como la captura de carbono) y legitiman inversiones que perpetúan la dependencia fósil. La guía define este fenómeno como gaslighting energético, por su similitud con una técnica de manipulación que distorsiona la percepción de la realidad.
Tipologías de desinformación energética
Los autores identifican cinco formas principales de manipulación narrativa en medios de comunicación de la región:
- Retardistas: aplazan la transición bajo argumentos técnicos o económicos.
- Negacionistas: niegan el cambio climático o su origen humano.
- Engañosos: manipulan estadísticas o sacan datos de contexto.
- Falsos: promueven información abiertamente incorrecta.
- Conspiracionistas: atribuyen la transición a agendas ocultas.
Estos discursos, aunque distintos, suelen combinarse y presentarse como verdades técnicas o necesidades de desarrollo. Por eso, urge afinarlas herramientas del oficio.
Cinco estrategias para el periodismo responsable
La guía propone cinco estrategias replicables que pueden adoptar medios y periodistas para enfrentar la desinformación energética sin caer en neutralidades improductivas:
- 1. Contrastar con evidencia científica
Citar informes del IPCC, la AIE o bases de datos como Carbon Brief permite aterrizar declaraciones engañosas. No se trata de editorializar, sino de aportar contexto con respaldo técnico. - 2. Ofrecer contexto estructural
Toda frase tiene un trasfondo político o económico. Cuando un gobierno defiende el uso de gas en nombre de la justicia social, ¿qué dice su presupuesto? ¿Dónde están realmente sus inversiones? - 3. Visibilizar contradicciones
Cuando una empresa habla de energía limpia pero expande su infraestructura fósil, el periodismo debe mostrar esa incoherencia. A veces basta con un párrafo y un dato preciso. - 4. Sumar voces críticas
Incluir expertas, académicos y comunidades afectadas evita caer en un “falso equilibrio”. No se trata de dar espacio a todo, sino a quienes ofrecen miradas informadas y diversas. - 5. Cuestionar soluciones mágicas
Captura de carbono, hidrógeno azul, geoingeniería: si una tecnología se presenta como solución total, sin matices, es hora de revisar sus limitaciones.
¿Qué deben evitar los medios?
La guía también alerta sobre ciertas prácticas comunes que amplifican la desinformación:
- Reproducir comunicados de prensa sin chequear fuentes originales.
- Dar espacio a discursos negacionistas como “otra opinión válida”.
- Aceptar sin crítica soluciones tecnológicas presentadas como panaceas.
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La transición necesita buen periodismo
En palabras de los autores, Francisco Parra y Esteban Tavera, “no hay transición energética justa sin una ciudadanía bien informada. Y no hay ciudadanía informada sin periodismo”.
Esta guía es, ante todo, una invitación: a que el periodismo vuelva a ejercer su potencia plena como herramienta crítica. No para editorializar, sino para verificar, contextualizar y contrastar. Porque no basta con informar: hay que contar la verdad en toda su complejidad.
Desde Fundación Nativa creemos que no hay transición energética justa sin información honesta. Y no hay ciudadanía informada sin un periodismo que investigue, contraste y explique. Esta guía es una herramienta poderosa para seguir contando historias, pero con más profundidad y sentido crítico.

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